Controversia musical: ¿música o timo?

controversia musical

Hace ya algún tiempo que estuve escribiendo y comentando acerca de algunas obras musicales pertenecientes al género de la música clásica (contemporánea) que produjeron cuando menos ciertas controversias y en algunos casos, manifiestas reacciones de rechazo.
Se suele identificar este tipo de reacción como una manifestación de la petrificación de nuestros conceptos, del arraigo de determinados prejuicios no sólo morales, sino estéticos, que impiden apreciar en justicia, el avance e innovación creativa de aquéllas manifestaciones no sólo artísticas (que es de lo que hoy hablaré), sino inclusive científicas y sociales, como todos sabéis.

Sin embargo, y a despecho de estarme contradiciendo (aparentemente), someteré hoy a juicio una obra que posiblemente haya creado este tipo de oposiciones a la “innovación creativa” con razón plenamente justificada.

Hablo de una obra compuesta por un músico que goza actualmente de un reconocimiento internacional prácticamente sin discusión: John Cage.
Pues bien, al hilo de lo que comentaba en cuanto a las reacciones que algunas de estas creaciones despiertan, es posible que encontremos hoy, que aquéllas oposiciones furibundas que despertaron obras como La Pasión según San Juan (sí, aunque os parezca mentira, como ya comenté en su momento), o el Ballet Parade, de Satie, que posiblemente muchos hoy aprecien en su justa medida, ésta obra de que os hablo hoy, personalmente creo que nunca será apreciada como su creador cree que debiera serlo.

Me refiero a 4’33’’. Aunque las declaraciones del compositor con referencia a esta obra la sitúan entre las más importantes por él compuestas (según sus propias palabras), a la inmensa mayoría de los “oyentes” les parece, cuando menos, una tomadura de pelo y tal vez, incluso, una estafa. Pues pagar por “escucharla” es muy factible que sea considerado como tal.

Pero tratemos de explicar la “génesis” de dicha obra: tal vez, la fuerte influencia del Budismo Zen en el ánimo del compositor, pueda explicar el surgimiento de dicha pieza, que, aclaremos, es totalmente silenciosa.

Sí, habéis leído bien: la obra está escrita en tres movimientos, para los cuales, la única acotación del compositor, es que no toquen durante todo el tiempo que dura la misma, con la pretensión de que el público se “abisme” en los sonidos ambientales, en los que, gracias al silencio de su obra, se pueden escuchar del ambiente circundante.

Aunque Cage pronosticó que su obra sería “incomprensible en el contexto occidental” (no fue precisamente una profecía muy difícil de realizar), tampoco creemos que en el contexto oriental hubiera gozado de mucha mayor aceptación.

Y como es lógico, prácticamente nadie la ha considerado una composición ni siquiera digna de tener en cuenta, a no ser por puro esnobismo.
Pero para no pecar de subjetivo, simplemente ved y “escuchad” el video de la pieza y ya me comentaréis.

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